Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “Cada día mueren personas a causa de accidentes laborales o enfermedades relacionadas con el trabajo – más de 2,78 millones de muertes por año. Además, anualmente ocurren unos 374 millones de lesiones relacionadas con el trabajo no mortales, que resultan en más de 4 días de absentismo laboral. El coste de esta adversidad diaria es enorme y la carga económica de las malas prácticas de seguridad y salud se estima en un 3,94 por ciento del Producto Interior Bruto global de cada año”.
Es por ello, que la concientización sobre la magnitud y las consecuencias de los accidentes, lesiones y las enfermedades relacionadas con el trabajo es de mucha importancia tanto para los empleadores como para los trabajadores. La aplicación de políticas que aseguren el cumplimiento de las normas y acciones ejercidas, permiten reducir el impacto económico descrito anteriormente. La Declaración del Centenario de la OIT, adoptada en junio de 2019, declaró que las condiciones de trabajo seguras y saludables son fundamentales para el trabajo decente. Esto es aún más significativo hoy en día, ya que garantizar la seguridad y la salud en el trabajo es indispensable en el manejo de la pandemia y la capacidad de reanudar el trabajo.

COVID-19 COMO AFECTA AL MUNDO DEL TRABAJO
La pandemia de COVID-19 es una emergencia sanitaria inmediata. Las medidas para hacer frente a la pandemia también tienen un impacto directo en los mercados, la oferta (producción de bienes y prestación de servicios), la demanda (consumo e inversión) y el mundo del trabajo.
Los confinamientos y las interrupciones de los negocios que estos provocan, las restricciones de viaje, los cierres de escuelas y otras medidas de contención han tenido repercusiones repentinas y drásticas en los trabajadores y las empresas (OIT, 2020l). A menudo, los primeros en perder sus empleos son aquellos cuyo empleo ya era precario, como, por ejemplo, vendedores, camareros, personal de cocina, encargados de equipajes y limpiadores. En un mundo en el que solo una de cada cinco personas tiene derecho a recibir prestación de desempleo, los despidos suponen una catástrofe para millones de familias (OIT, 2017).
Los trabajadores informales, que representan alrededor del 61 por ciento de la fuerza de trabajo mundial, son particularmente vulnerables durante una pandemia. Los trabajadores del sector informal de la economía ya se enfrentan a mayores riesgos de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) y carecen de protección suficiente. Al trabajar en ausencia de protecciones como la licencia por enfermedad o las prestaciones de desempleo, estos trabajadores pueden verse obligados a elegir entre la salud y los ingresos, lo que supone un riesgo tanto para su salud como para la salud de los demás, así como para su bienestar económico (OIT, 2020g).

GARANTIZAR LA SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO DURANTE LA PANDEMIA
Si los lugares de trabajo cuentan con un plan integral de preparación para emergencias elaborado para hacer frente a las crisis sanitarias y las pandemias, están mejor preparados para formular una respuesta rápida, coordinada y eficaz, adaptando las medidas a la situación de emergencia concreta a la cual se está enfrentando la empresa (OIT, 2020i).
Un seguimiento continuo de las condiciones de SST y la realización de evaluaciones de riesgo apropiadas garantizarán que las medidas de control contra el riesgo de contagio se adapten a los procesos en evolución, las condiciones de trabajo y las características específicas de la fuerza laboral durante el período crítico de contagio y posteriormente, para prevenir la recurrencia.
Varias disposiciones del Convenio núm. 155 y su recomendación ofrecen medidas de prevención y protección para mitigar los efectos negativos en la seguridad y salud laboral durante pandemias como la de COVID-19, como, por ejemplo:
– Los empleadores deben garantizar que los lugares de trabajo, la maquinaria, el equipo y las operaciones y procesos que estén bajo su control son seguros y no entrañan riesgo alguno para la seguridad y la salud de los trabajadores y que los agentes y las sustancias químicos, físicos y biológicos que estén bajo su control no entrañan riesgos para la salud cuando se toman medidas de protección adecuadas.
– Dotación de equipo de protección personal para los trabajadores.
– Los empleadores deberán prever, cuando sea necesario, medidas para hacer frente a situaciones de urgencia y a accidentes, incluidos medios adecuados para la administración de primeros auxilios. (Convenio núm. 155, artículo 18).
– Los trabajadores y sus representantes tienen derecho a recibir información y formación adecuadas sobre la SST. Asimismo, deben estar facultados para informarse y ser consultados por el empleador sobre todos los aspectos de la SST relacionados con su trabajo.
– Los trabajadores y sus representantes deben cooperar con el empleador en el ámbito de la seguridad e higiene del trabajo (Convenio núm. 155, artículo 19). Ello debería incluir: velar, dentro de límites razonables, por su propia seguridad y por la de otras personas a quienes puedan afectar sus actos u omisiones en el trabajo; cumplir las instrucciones dadas para garantizar su propia seguridad y salud, así como las de otras personas, y observar los procedimientos de seguridad e higiene; utilizar correctamente los dispositivos de seguridad y el equipo de protección, y no hacerlos inoperantes; informar inmediatamente a su superior jerárquico directo de cualquier situación que, a su juicio, pueda entrañar un riesgo que ellos mismos no puedan remediar; e informar acerca de todo accidente o daño para la salud que sobrevenga durante el trabajo o en relación con este.(Recomendación núm. 164, párrafo 16).

RIESGOS Y MEDIDAS DE PROTECCIÓN EN MATERIA DE SST
A fin de adoptar medidas apropiadas para proteger a los trabajadores – en la medida en que sea razonable y factible – de los riesgos profesionales de contagio de enfermedades infecciosas, los empleadores deberían llevar a cabo una evaluación de los riesgos.
Por lo tanto, en la evaluación del riesgo de contagio en el trabajo se tendrá en cuenta:
– La probabilidad de exponerse al contagio, teniendo en cuenta la característica de la enfermedad infecciosa (es decir, las pautas de transmisión) y la posibilidad de que los trabajadores puedan encontrarse con personas infectadas o puedan estar expuestos a entornos o materiales contaminados (por ejemplo, muestras de laboratorio, desechos) en el desempeño de sus funciones.
– La gravedad de los resultados para la salud, teniendo en cuenta los factores que afectan a cada persona (incluida la edad, las enfermedades subyacentes y las condiciones de salud), así como las medidas disponibles para controlar el impacto de la infección.
PREVENCIÓN Y MITIGACIÓN DEL COVID-19 EN EL TRABAJO - LISTA DE COMPROBACIÓN
Esta herramienta de la OIT ofrece un enfoque sencillo y colaborativo para evaluar los riesgos relacionados al COVID-19 con el fin de adoptar medidas para proteger la seguridad y la salud de los trabajadores. La lista aborda las siguientes cuestiones:
– Distanciamiento físico
– Higiene -Limpieza
– Formación y comunicación
– Equipo de protección personal
El riesgo de contagio es mayor para algunos trabajadores, en particular aquellos en primera línea de respuesta a la emergencia, los trabajadores que participan en los servicios esenciales, o los que se encuentran muy concentrados en espacios limitados. Las medidas de control de riesgos deben adaptarse específicamente a las necesidades de los diferentes trabajadores.
TRATAMIENTO DEL ESTRÉS, LOS RIESGOS PSICOSOCIALES, LA VIOLENCIA Y EL ACOSO.
En las situaciones de emergencia, las personas pueden reaccionar al estrés de diferentes maneras. Los cambios psicológicos pueden incluir un aumento de la ansiedad, un estado de ánimo bajo, una baja motivación y pensamientos depresivos.
La experiencia demuestra asimismo que la violencia y el acoso (tanto físico como psicológico) pueden aumentar durante un brote, al igual que el estigma social y la discriminación. Deberían aplicarse medidas en materia de SST para prevenir y reducir los riesgos psicosociales, incluidos la violencia y el acoso, y promover la salud mental y el bienestar, además de prevenir el riesgo de consecuencias a largo plazo en el bienestar de los trabajadores, entre los que se pueden recomendar:
– Buena comunicación e información
– Promover foros de discusión y exposición de preocupaciones
– Charlas de apoyo psicológico y manejo del estrés
– Promover planes de actividad física y de buena alimentación

PROTECCIÓN DE LA SALUD MENTAL DE LAS PERSONAS QUE TRABAJAN DESDE SUS DOMICILIOS
Un estudio reciente realizado en 15 países por Eurofound y la OIT (2017) puso de manifiesto que el 41 por ciento de las personas que trabajaban desde su domicilio se consideraban muy estresadas, en comparación con solo el 25 por ciento de las que trabajan únicamente en el lugar de trabajo.
Establecer límites entre el trabajo remunerado y la vida personal puede ser particularmente difícil cuando se trabaja desde el domicilio. Especialmente para las mujeres, que siguen asumiendo las principales responsabilidades del trabajo no remunerado en el hogar, incluida la prestación de cuidados a los miembros de la familia y las tareas domésticas (OIT, 2019).
Durante las situaciones de aislamiento impuesto durante una pandemia como la de COVID-19, muchas escuelas y guarderías están cerradas (UNESCO, 2020). Ello crea una enorme carga para los padres que trabajan y que tienen que asumir las funciones de maestros y cuidadores, además de sus deberes laborales. Por lo tanto, es importante que los empleadores y los trabajadores discutan estos temas. Para reducir estos riesgos y proteger la salud mental y el bienestar de estos trabajadores, se pueden adoptar varias medidas de SST, entre ellas:
– El compromiso y el apoyo de los directivos (desde los altos cargos hasta los supervisores directos) son fundamentales.
– Todas las partes necesitan tener expectativas claras sobre los resultados que se espera que logren los trabajadores, sus tareas, sus condiciones de empleo, las horas de contacto y la forma de supervisar y debatir los progresos.
– Es esencial que los trabajadores creen sus propias estrategias personales para la gestión eficaz de la frontera entre el trabajo remunerado y la vida personal.
– El teletrabajo puede ofrecer a los trabajadores la flexibilidad de realizar su trabajo en los horarios que les resulten más convenientes, manteniéndose localizables durante el horario normal de trabajo de la organización.
– También es importante establecer un buen sistema de comunicación para asegurar que la seguridad, la salud y el bienestar de los trabajadores no se vean comprometidos.
LA FUNCIÓN PARTICULAR DE LOS ESPECIALISTAS EN SST
Durante un brote, los profesionales de la SST son actores clave para facilitar el acceso de los trabajadores y la dirección a información fiable y así familiarizarlos con la enfermedad y sus síntomas y con las medidas preventivas personales (por ejemplo, el protocolo respiratorio, el lavado de manos, el autoaislamiento en caso de enfermedad, etc.) (Ivanov, 2020). Deberían apoyar a los empleadores en el proceso de evaluación de los riesgos (a saber, la identificación de los peligros infecciosos y no infecciosos y la evaluación de los riesgos asociados; la adopción de medidas preventivas y de control, y la vigilancia y el examen), así como en la elaboración o actualización de planes de prevención, contención, mitigación y recuperación (Ivanov, 2020). Un reto fundamental a que se enfrentan los profesionales de la SST está relacionado con la variedad de situaciones laborales que requieren una orientación específica, incluidas las de los trabajadores sanitarios y los equipos de respuesta a la emergencia, los trabajadores que realizan actividades esenciales (por ejemplo, el suministro y la venta al por menor de alimentos, los servicios públicos, las comunicaciones, el transporte y el reparto, entre otros), los trabajadores no organizados (incluidos los de la economía informal, los trabajadores de la economía de plataformas, los trabajadores domésticos, etc.), y los trabajadores que participan en modalidades de trabajo alternativas (trabajo a domicilio) (Ivanov, 2020).
Es necesario aunar muchos aspectos para mitigar los efectos de esta crisis sanitaria en el mundo del trabajo, y la SST sigue siendo una inversión fundamental para proteger la salud de los trabajadores, sobre todo cuando la salud de todos está amenazada.
Referencia: “Frente a la pandemia: Garantizar la Seguridad y Salud en el Trabajo”. Ginebra. OIT 2020